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La actividad creativa de Mery Sales se ha desarrollado siempre en el ámbito de la pintura, aunque para la producción de sus cuadros emplee otras técnicas de expresión gráfica.

Desde sus inicios su obra se plantea como un despliegue de visiones sobre las relaciones entre las personas y su entorno, sobre el proceso de transformación de los seres sociales. Con el tiempo, cada cuadro acaba formando parte de un mosaico de piezas vinculadas entre sí y ordenadas temáticamente por motivos en apariencia independientes, lo que podría identificarse como series, pero a su vez, distintas temáticas y formatos componen el cuerpo fundamental de cada serie: dentro de una estructura general, éstas suelen depender de un amplio archivo de imágenes referenciales, bocetos y textos complementarios que participan en su elaboración y, en ocasiones, en el montaje final de la obra.

El trabajo de las series suele ser de extensión variable, de forma que se articula de manera orgánica y dinámica, adaptándose a los distintos requisitos y lugares expositivos, es decir, tanto a muestras colectivas como individuales, tanto a espacios reducidos como a salas de grandes dimensiones.

En todas estas situaciones, y desde los comienzos, podemos encontrar un mismo hilo argumental más o menos explícito, un común propósito que bien podría tener como lema “en la medida en que seamos capaces de ver lo invisible, seremos capaces de hacer lo imposible”. Este pensamiento encuentra la oportunidad de manifestarse mediante la pintura y de propiciar una respuesta concreta pero abierta en el espectador: el deseo de mirar más allá de los límites del cuadro y, al mismo tiempo, de uno mismo.