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Febrero de 2000
Catálogo de la exposión

Dos confesiones y un drama mínimo

Me sorprendí un día pronunciando palabras ajenas. Palabras que se extendían sobre el paisaje, mostrando el vientre, o adoptaban las formas de los rincones. Tras un delirio de impostura, que duró semanas, recobre inesperadamente mi habla.
Esta normalidad me hundió en una profunda angustia.

***

Caí, me abrí una herida, quise ver el mundo a través de ella. Comparé aquello con lo conocido: concluí que apenas conocía. Desde entonces releo insomne lindes y veredas.

***

Angostura. Espesa bruma, no hay hora
—Desprendida la corteza, hacedme leña.
—Lo ardido no prende nuevamente.
Se escucha un sobrevuelo
—A cada trazo aéreo que no calla, día y noche infecta el oído, ya no nuestro.
—Eterna labor de zapa…

Thomas Dunkel


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