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26 de febrero de 2010
Levante EMV

Cierta claridad

Hay en Mery Sales (Valencia, 1970) como un llevar a la pintura imágenes tomadas de la fotografía. Como si la artista, consciente de que la fotografía hace visibles infinitas cosas que el ojo humano, por ser menos exacto y preciso no puede captar, hubiese primeramente buscado la imagen a través del visor de la cámara para posteriormente, una vez concretada en un pequeño fotograma, volcarla en un lienzo donde, ahora sí, pone de manifiesto la manufactura de su mano, el oficio de pintora que lleva dentro.

Reencontramos en esta muestra, Cierta claridad, un mucho y bueno de todo lo que ha ido haciendo esta artista desde 2007. La serie Designios y quiebras, también vista en esta misma galería, nos permitió a muchos descubrir que claramente la brocha superaba en muchas ocasiones al lápiz. Las masas de luz a base de fuertes destellos, al igual que causa el flash de una cámara sobre nuestra mirada, tienden a expandirse y crear un hermoso espacio de vibrante resplandor

Sutilmente aparecen en el montaje, como un guiño hacia el seguidor de la obra de Mery y sorprendiendo al nuevo, el calor y fulgor de las velas que ya descubrimos en anteriores exposiciones. Surgen de nuevo aquellas hojas, ramas y hierbas que atraen nuestra mirada si bien obligándonos a mirar dos veces porque la composi ción espacio-luz lo requiere. ¿Estamos en un medio terrestre o es el refulgir de la luz sobre la superficie del agua? Reaparecen las manos, si es que alguna vez se fueron, en la obra Piedra, papel y tijera surgiendo de nuevo en nuestra mente la imagen de un antiguo rollo de película trasladado a las diferentes telas y donde cada hectacrom ha sido congelado en un momento del juego.

Lo nuevo es el papel. No como soporte sino como elemento. Por una parte, una obra muy figurativa e incluso podríamos hablar de clásica en el más hermoso sentido del término —papeles que la corriente de aire se ha ido llevando a través de una escalera— da la bienvenida a la entrada de la galería y nos va a introducir en este nuevo elemento. Y más adelante el políptico, cuyo único elemento figurativo es un pequeño trozo de papel que en manos de la autora, jugando con el color, la disposición, la incidencia de la luz y la coordinación de cada pequeño lienzo con su próximo hacen de esta obra un nuevo reto.

Isabel Pérez


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