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15 de noviembre de 2002
Levante E.M.V.

La pintora Mery Sales crea los cuadros originales para los V Premis Tirant
El rostro de Juana de Arco extraído de la película de Dreyer inspira los galardones.

La enigmática y fascinante figura de la dama de Orleans, Juana de Arco, es el motivo central de la creación que la pintora Mery Sales (Valencia. 1970) ha diseñado para la V edición de los Premis Tirant al Audiovisual Valenciano.
Treinta y tres retratos conformarán los galardones que se entregarán a los ganadores de este festival del audiovisual valenciano. Treinta y tres rostros en blanco pureza y rojo pasión con la imagen de René Maria Falconetti en la que fue su única película como actriz, La pasión de Juana de Arco, que el danés Carl Theodor Dreyer filmó en 1928 inaugurando un cine de primeros planos que proyectaba el interior de sus personajes.

Mery Sales ha recreado para estos premios el momento en que, después de una serie de interrogatorios, un grupo de clérigos aliados al Rey de Inglaterra intenta hacer confesar a Juana que su lucha contra los invasores británicos fue obra del diablo y no una misión divina. El miedo a la muerte la tentará a la manipulación de los poderosos. Pero la necesidad imperiosa de decir su verdad será más fuerte y Juana aceptará dejarse matar en la hoguera como forma suprema de liberación. Mery Sales recrea el momento en que le cortan el pelo, dispuesta ya para el patíbulo.
La pintora ha conseguido recrear 33 instantes de ese momento que transcurre veloz a la vista del espectador pero eterno para la condenada a morir a manos de unos semejantes que no la comprenden, la aislan y la marginan.
Mery Sales prefiere mostrar una pequeña parte de esta agonía -el primerísimo plano de Juana en referencia a claves más allá del propio lienzo, en referencia a la magnitud de unos temas que han estado siempre presentes en su obra, especialmente en su serie La mujer elefante, versión particular también de la película de David Lynch, El hombre elefante. Sales revisita con su pincel personas, casi siempre mujeres, para las que la incomunicación, el aislamiento, la inadaptación y la fragilidad se tornan impotencia, frustración y agotamiento por el miedo a no saber defenderse en un ambiente hostil, «metáfora de una sociedad desestructurada que, sin embargo, funciona», explica.
Los retratos de Juana de Arco en el momento en que decide no dejarse seducir por el miedo hacen visible cada instante de la emoción (le la protagonista en su interpretación, sin que ese acercamiento al detalle que practica la pintora posea una función demostrativa sino intentando establecer una conexión emocional entre la protagonista y el que la observa Juana, a manos de Mery, consigue traspasar en este caso el lienzo y penetra en el alma del que la mira «Para mi representa una de las imágenes más impactantes y plásticas del cine», afirma la autora. Cinéfila empedernida, Mery Sales reconoce que el séptimo arte es fuente de su inspiración pictórica. Igual que la literatura la lleva a pintar y a narrar sus historias bajo la tutela del pincel y en menor medida la publicidad, la prensa o la realidad fotografiada y observada.

La culminación de una serie
El rostro de Juana de Arco no es sino la continuación y la culminación de sus trabajos anteriores. Sus primeros cuadros de la serie mostraban retazos de una mujer -ella misma tomada como modelo- atada por cuerdas imaginarias más fuertes que ella que describen el estado interior de un personaje vencido en su identidad.
Le siguió un personaje concreto, de cuerpo entero y de pié con una almohada atada a la cabeza, sustituto de su cabeza con todo su poder simbólico. Una persona con rasgos normales y definidos y otros que la deforman hasta convertirla en un monstruo. Ya estaba presente la mujer elefante como reflexión sobre las sociedades que marginan y crean inadaptados. «Además, al cambiar el género, su- giero la realidad de la mujeren una época de autoconsciencia y necesidad de redefinición para añadir su condición a todas las demás personas queson discriminadas también en sociedades modernas y perversas», afirma la autora El rostro de La mujer elefante Ahora, Mery Sales le ha puesto rostro a la mujer elefante. El de Juana de Arco como personaje que el mismo Dreyer llama inocente mental (como la protagonista de Bailando en la oscuridad o Rompiendo las olas), «cuya pureza las hace parecer imbéciles pero poseedoras de una verdad por la que están dispuestas a darlo todo, las más libres en el fondo, por eso son marginadas», afirma Mery.
Sales, además, ha centrado su mirada en el rostro humano, esa tierra que uno nunca se cansa de explorar. Ha captado los gestos, la calidad de la piel, el brillo de los ojos y la luminosidad de la cara transmitiendo lo que hasta ahora había ocultado: la identidad. «Lo que me ha hecho buscar este personaje essu huida de la manipulación y lo que ésta supone de pérdida de los instintos», asegura.
Sales extrajo 90 fotogramas de la película de Dreyer. «Fue un momento mágico. Detener la cámara cuando la pantalla vibraba». La pintora podía haber hecho sólo las fotos paralos premios «pero alp intarla la capturo de nuevo y hago trofeo con lo que mejor sé hacer, que es pintar». Al margen de la connotación cristiana del sacrificio, aclara que «dentro del contenido dramático hay algo generoso en ese acto. Juana ofrece lo que tiene. A mi me gustaría que se interpretara este trabajo como algo bello que es entregado a cada uno. La misma persona multiplicada en treinta y tres como algo vivo y además, valiente, atrevido y a la vez humilde y honesto. Pretendo conectar con lo que de honesto pueda haber en cada uno».
Los V Premios Tirant, del 24 de enero al 7 de febrero permitirán realizar este recorrido pero sobre los cuadros de Mery Sales, que se expondrán en el Club Diario Levante durante el festival. Sales no sólo mostrará los galardones, si no también sus antecesores, los polípticos de la mujer elefante que nunca se han expuesto juntos.

María Tomás

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